El Revolucionario

Portada > España > Los seguidores del gobierno se manifiestan en Madrid para pedir a los (...)

Manifestaciones en Madrid y Bilbao contra el PP y a favor de la negociación con la ETA

Los seguidores del gobierno se manifiestan en Madrid para pedir a los terroristas «Paz, libertad y diálogo» al tiempo que se insulta al PP y a los medios de comunicación críticos con Zapatero

80.000 manifestantes en Bilbao piden a Batasuna-ETA que se arrepienta y que utilice otros medios para sus fines

Domingo 14 de enero de 2007, por ER. Madrid

Está claro que para el gobierno y sus partidarios es prioritario acabar con la disidencia y con la oposición antes que con la banda terrorista ETA. Miles de personas, portando muchas de ellas banderas republicanas, coreaban lemas y llevaban pancartas contra el PP y contra la COPE y Telemadrid. Muy pocas contra la ETA y ninguna contra la negociación con estos asesinos

JPG - 15.5 KB
Miles de españoles aterrorizados en Madrid
La ETA consigue su objetivo: media España aterrorizada les pide "Paz y Libertad"

El PSOE ha hecho una exhibición de fuerza, frente a la oposición, y de entreguismo a Batasuna-ETA. A los terroristas no les perdonan «la violencia», pero al PP y a la AVT no les perdonan nada.

Durante la manifestación de Madrid, a la que asistieron 175.000 personas, según la Delegación del gobierno, se insultó al PP, a la cadena de emisoras de radio COPE y a la Asociación de Víctimas del Terrorismo AVT. También se liaron a empujones con los periodistas de Telemadrid, televisión crítica con el gobierno socialdemócrata, pero para la ETA apenas hubo reproches.

Los principales políticos presentes aprovecharon para criticar al PP por no sumarse a esta escenificación de apoyo al gobierno en la que ondearon banderas ecuatorianas, colombianas, cubanas y venezolanas, pero ninguna bandera de España.

Al final de la manifestación madrileña se leyó un manifiesto en donde quedan meridianamente claras las intenciones de los convocantes: están dispuestos a dialogar con la ETA mientras no haya «violencia» y a pesar de que los terroristas son «seres irracionales».

En otras palabras: a pesar del atentado, de las algaradas callejeras, de la extorsión a empresarios vascos y navarros, del robo de 350 pistolas y de los zulos y los explosivos encontrados por la policía y guardia civil, los manifestantes están dispuestos a olvidarlo todo «en nombre de la paz».

Y si los terroristas vuelven a poner bombas, entonces, los manifestantes se volverán a manifestar. Deben estar temblando los pobres terroristas ante esta perspectiva.

Tras la lectura del Manifiesto nos parece que, al margen de las poesías de Octavio Paz y de unas referencias ridículas a las ideologías indigenistas, como la Pachamama, y otras estupideces, para contentar a la CONAIE (Confederación de nacionalidades indígenas del Ecuador), lo que en él se dice cabe en esta frase: «De nuevo de nuestras gargantas sale una exigencia: ¡Que ETA abandone definitivamente la violencia!».

Que viene a ser como decir: «hagan el favor los señores terroristas de no poner más bombas, ni matar más gente porque eso no está bien. Les amenazamos a ustedes, terroristas malos, con volvernos a manifestar una y mil veces (A esto le dicen no consentiremos que callen la voz de los dos muertos) hasta que cese la violencia.»

Una violencia que se produce, en su representación de las cosas, únicamente por lo irracionales que son los terroristas: «Esa muerte sin sentido, ni razón, esa emboscada del terror ha golpeado a la sociedad española, a todos los que aquí vivimos y ha truncado la vida de dos compatriotas ecuatorianos.»

Escuchando el manifiesto, leído por la titiritera Almudena Grandes tras la manifestación de Madrid, parece que los etarras son unos seres irracionales que matan por placer, o como consecuencia de su irracionalidad. No obstante, quienes suscriben este manifiesto están dispuestos a tolerarlos, siempre y cuando rectifiquen.

De esta forma, un atentado con fines políticos muy precisos queda disuelto en su catalogación como «crímen irracional contra la humanidad».

Esta ideología pro-gubernamental pone entre paréntesis los fundamentos de la última acción terrorista, que no son otros que la exigencia al gobierno socialdemócrata del cumplimiento de los compromisos pactados con los terroristas: la «autodeterminación» (léase: la separación de España) y la «territorialidad» (esto es: la anexión de Navarra. De «Iparralde» tendrán que hablar con el gobierno francés que, a buen seguro, no va a tragar con el cuento de la «Paz y el diálogo»).

Al poner entre paréntesis los verdaderos motivos y razones del terrorista se les está asegurando la impunidad para los crímenes recientemente cometidos y los anteriores, siempre que, en el futuro, «rechacen la violencia».

Y se está ocultando que el PSOE lleva cinco años negociando con Batasuna-ETA, incluso gobernando con ellos en cinco ayuntamientos navarros.

Se les advierte, a los terroristas, que «así no vamos a ninguna parte» y que prueben de otra manera. («No lo vuelvas a hacer.») A cambio, los que han pergeñado este miserable manifiesto, están dispuestos a olvidar el asunto de las bombas, de los muertos y de las razones por las que hay bombas y muertos. Vean si no:

«Se equivocan quienes creyeron que las muertes de Diego y Carlos nos dejaron sin palabras. No conseguirán acallar las voces de quienes estamos profundamente convencidos, como decía nuestro hermano y compañero Víctor Jara, de ’el derecho de vivir en paz’. No serán nuestros compañeros asesinados el pretexto. Ni las armas, ni aquellos que pretenden instrumentar nuestro dolor, acabarán con la esperanza de que el ejercicio de la palabra traiga la paz y la libertad a lo largo y ancho del territorio español.»

No se van a callar, no. Reclamarán su «derecho a vivir en paz» por encima de la Justicia, de las víctimas y de España que, por cierto, sólo se nombra una vez en el manifiesto.

Eso sí: no pierden la ocasión para acusar al Partido Popular de no querer acabar con el terrorismo, de «instrumentalizar su dolor» en su beneficio electoral.

Esta tarde han circulado mensajes de teléfono en los que se dice que «la AVT y el PP son aliados de la ETA», en el colmo del cinismo y la desvergüenza.

Tal es la bajeza moral y la falta de escrúpulos de esta gente, capaz de achacar a las víctimas la responsabilidad de los atentados.

La estrategia terrorista parece que da sus frutos:

Cuando un grupo de españoles cree conveniente pedirle a los terroristas separatistas «Paz y libertad» es que, ese grupo, cree que no es libre, ni vive en paz; y que, para serlo y vivirla, le tienen que conceder graciosamente esos dones a los mismos que se los han arrebatado.

Amable verdugo: concédame esta gracia.

A esto se le llama «lamer el cuchillo de tu asesino».

En Bilbao, unos 80.000 individuos convocados por el PSOE-PSE y el PNV, entre los que se encontraba una nutrida representación de partidos separatistas como ERC, BNG y otros, pedian el diálogo con Batasuna-ETA, a pesar del atentado. El jefe del gobierno autónomo, el lehendakari Ibarreche, dijo a las claras que hay que dialogar con la ETA:

«Estamos aquí porque creemos que el diálogo es indispensable para arreglar todos los problemas en esta vida, porque pensamos que sin diálogo no hay futuro, que sin diálogo no hay esperanza.»

De forma que no puede estar más claro: si la ETA atenta, le pedimos que no lo haga y seguimos dialogando, caiga quien caiga. Hasta la próxima bomba.

¿Cuántas más deberá poner para quebrar la «voluntad de diálogo» de PNV y PSOE?

¿Y a cambio de qué van a renunciar a las bombas? ¿Qué compromisos tienen el PNV y el PSE con la ETA?

Parece claro también que, a estas alturas, la división de la sociedad española entre quienes están dispuestos a tragar con la desmembración de España con tal de seguir viviendo tranquilos, de un lado, y quienes piensan que la justicia y la Nación deben defenderse por encima de este «miserable bienestar», por otro, es cada vez más acentuada.


El Revolucionario, el diario hispano global de crítica del presente
Seguir la vida del sitio Cumple con el estándar XHTML 1.0 Transicional Página realizada con hojas de estilos
Porque el Mundo sigue girando