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La partitocracia española tapa la verdadera crisis

La ocultación como sistema de propaganda

El letargo del pueblo español permite a los políticos hacer de su capa un sayo

Lunes 10 de noviembre de 2008, por ER. Madrid

Los datos de la crisis galopante que amenaza a la Nación están siendo ocultados por los dos principales partidos políticos españoles.

Según el economista Roberto Centeno:

“Y empezando por el crecimiento, un -0,2% según la mafia izquierdista que controla el Banco de España, gracias al inútil de Rajoy, que fue incapaz de plantar cara a Zapatero y exigir la participación a la que tenía derecho, es una mentira flagrante. Esta mafia, nos engañó cuando estalló la crisis financiera, negando que fuera a afectar a España, nos engañó, cuando con total vileza y sectarismo, afirmaron poco antes de las elecciones, que el crecimiento en el cuarto trimestre 2007 había sido superior al del tercer trimestre, y en consecuencia no había ninguna crisis, y nos engañan sistemáticamente con sus previsiones, que no es que sean equivocadas, es que son conscientemente falsas”


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La partitocracia en pleno
Gobierno y autonomías. Treinta años de expolio con el cuento de la democracia

Efectivamente, los datos que nos cuentan dicen que en España el PIB retrocede en dos décimas. Primera falsedad, reconocida por los analistas menos mendaces. La estrategia que les permite dar estos datos es la de tomar intervalos de tiempo más amplios, para minimizar el hecho de que en el último trimestre el Producto Interior Bruto ha caído en un 2 por ciento. Lo que supone la friolera de 10 veces más la cantidad publicitada por los socialfascistas de ZP y sus adláteres del PP.

Lo mismo ocurre con las cifras de paro. Mediante procedimientos engañosos (como no contabilizar a los parados que todavía no desempeñaron un primer trabajo o introducir factores correctores, heméticos para el común de los mortales) la cifra se rebaja en unos 700.000 parados menos de los que realmente hay.

También falsean los datos de muertes en las carreteras españolas mediante el trámite de no contabilizar a quienes fallecen en las horas posteriores a su ingreso hospitalario y dar datos únicamente de quienes ingresan ya cadáveres.

Otras veces el procedimiento consiste en no nombrar las realidades molestas. Por ejemplo: que el “estado de las autonomías” ha construido una red de funcionarios públicos cifrada en torno a los 3 millones de individuos, lo que supone casi cuatriplicar los funcionarios existentes en el año 1975, tras la muerte de Franco.

Sin embargo este aumento de funcionarios no se traduce en mejores servicios para los españoles, sino todo lo contrario. La asistencia sanitaria y la escuela pública son, prácticamente, instituciones de beneficencia a donde jamás acuden nuestros políticos, ni nadie que pueda sufragársela privadamente.

Especialmente sangrante es el caso de la enseñanza pública en donde los alumnos españoles están entre los más analfabetos del mundo, según los informes anuales que, como el informe PISA, realizan organismos internacionales.

Las mentiras prosiguen a la hora de dar cuenta de la situación de nuestros soldados en el extranjero. Se le dice a la gente que andan “en misiones de paz” y cuando les atacan y mueren, se les niegan, con tal de mantener la patraña, los honores debidos.

Y mientras todo esto sucede, la gente se entretiene con los opiáceos destilados por los mass media al servicio de la partitocracia.

España está a la cabeza del mundo en consumo de estupefacientes como la cocaína; y los ayuntamientos de toda España hacen la vista gorda a la prohibición de beber alcohol en las calles. Prácticamente no hay ciudad ni villorrio en España que no se convierta, cada fin de semana, en una macrofiesta etílica consentida o alentada por la autoridad competente, para desgracia de los vecinos que no pueden pegar ojo.

La cosa salpica a todos: en un documento de los terroristas separatistas de la ETA y publicado por el diario El Mundo, los secesionistas vascos se quejan de la enorme dificultad de movilizar a los jóvenes adiestrándolos convenientemente, dado que se pasan el día, en los locales habilitados por la ETA para ellos, fumando porros y borrachos como cubas.

De este modo el contínuo expolio a la Nación de socialfascistas y pseudoliberales del PP y su red de clientelismo continúa sin mayores problemas.

La última ocurrencia del gobierno español ha sido la de gastarse un dineral en financiar una cúpula, pintada por Miguel Barceló, pintamonas burgués de gran éxito comercial, para cederla a la ONU. Y nadie se queja.

Entre otras cosas porque toda la corrupta partitocracia española se ha puesto de acurdo en incrementar la financiación de los partidos políticos en un 4,5 por ciento.

Que no les falte.


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