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Nicanor Duarte, rechaza públicamente la ingerencia de Colombia

Paraguay rechaza la agresión colombiana a Ecuador.

A su vez, el presidente paraguayo aprovecha para expandir su ideología divagante

Jueves 6 de marzo de 2008, por ER. Asunción

O bien no comprende la dialéctica de Estados o bien la comprende demasiado bien pero intenta enmascararla con fines electorales.

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Nicanor Duarte, presidente protestante y colorado de Paraguay
Apeló a los pueblos, las naciones, la autodeterminación y la paz.

El presidente Nicanor Duarte, ha condenado la agresión a la soberanía de Ecuador por parte de Colombia que realizó una incursión militar en territorio ecuatoriano en la que acabó con la vida de Raúl Reyes, jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Detrás del altercado se encuentra el enfrentamiento entre Venezuela —adalid del socialismo en la zona— y Colombia, fiel aliada del Imperio Norteamericano. Bush II ya tomó partido en el conflicto dando todo su apoyo a Colombia precisando que va a «defender la democracia colombiana» presuponemos que de la agresión de otros países que no considera democráticos o al menos, no democráticamente conformados al gusto imperial de Washington.

En medio del peligro de que las tendencias más etnicistas de Venezuela conduzcan el proceso revolucionario que se lleva a cabo a posturas etnocentristas, neofeudales y puramente reaccionarias, el presidente de Paraguay, Nicanor Duarte, no quiere ni oir hablar de imperialismo o dialécticas de Estados y apela a posturas divagantes transidas de sabor reaccionario reaccionario: «Nosotros condenamos cualquier agresión a la soberanía territorial de los pueblos y ojala este conflicto se pueda resolver sin poner en riesgo la paz y la estabilidad en la región». Así afirmó el presidente protestante, como si se tratara de un problema entre tribus desconectadas con los problemas de la dialéctica global de las Naciones políticas. Completó su discurso declarando que «Paraguay reivindica la soberanía de las naciones, la autodeterminación de los pueblos y condena toda agresión externa, toda usurpación, todo atropello a la soberanía territorial de las naciones».

La agresión colombiana no agredió la sobernía «de los pueblos» sino la soberanía de una Nación política de ciudadanos, Ecuador. Y no fue un peligro abstracto para la paz, sino un acontecimiento propio de los distintos programas políticos e intereses que dichos estados tienen en la región.

Nicanor Duarte enmascara la realidad apelando a una defensa de la «autodeterminación» (?) de unos «pueblos y naciones» indeterminados y una paz difusa con el fin expreso de no definirse ante la crisis internacional en medio de un proceso electoral. Las elecciones en curso han provocado por una parte, que ante la simpatía popular despertada por la causa venezolana, Nicanor no pueda tomar partido por Colombia. Por otra parte, el Partido Colorado ha sido siempre fiel aliado del Imperio Norteamericano, por lo que Nicanor Duarte no podía definirse con claridad a favor de Ecuador y Colombia. La solución está a la vista: retórica vacía.


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