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Omnipresencia de Simón Bolívar el día 10 de enero de 2007

Venezuela se levanta y se acuesta con Bolívar

Aportación de la Villa del Cine al día del juramento del presidente Chávez

Lunes 15 de enero de 2007, por ER. Caracas

De la ceremonia ante las cenizas del Libertador al estreno de «Bolívar eterno, ciudadano de la libertad»

El sábado 3 de junio de 2006 inauguraba el presidente Hugo Chávez el complejo de edificios en las afueras de Caracas que bautizó como «La Villa del Cine», quince mini estudios y dos grandes salas completamente equipadas para la producción de cine y de televisión, que tiene como propósito fundamental contrarrestar «la dictadura de Hollywood», dijo Chávez: «Los ocho estudios más grandes de Hollywood se reparten el 85 por ciento del mercado mundial de cine y ocupan el 98 por ciento de la oferta en América Latina... Esta es una dictadura militar que debemos enfrentar». Francisco Sesto, Farruco, Ministro de Cultura dijo entonces que la Villa del Cine prestará servicio a cineastas, productores nacionales independientes y proyectos de cooperativas, para realizar producciones cinematográficas nacionales y coproducciones con otros países, y anunció una teleserie de cuatro capítulos sobre la vida del prócer venezolano Francisco de Miranda.

Setenta años antes, el 26 de enero de 1936, Benito Mussolini, también para intentar competir con el poder ya hegemónico de los estudios de Hollywood en Estados Unidos, ponía la primera piedra en Roma de los estudios de Cinecittà, cuna del gran cine italiano: Luchino Visconti, Roberto Rossellini, Vittorio de Sica... que, tras ser bombardeados en 1943 por los nazis, renacieron tras la guerra merced a la ayuda norteamericana, la Hollywood sul Tevere, para producir tanto películas ambientadas en el Imperio Romano como después Spaghetti Western (el gran filón histórico autóctono del pretérito useño).

La Villa del Cine de Caracas, que en sus fases iniciales fue también llamada ciudadela, permitiría confirmar esa tendencia que puede advertirse en los países católicos a vincular expresamente los proyectos políticos vinculados al cine, con la polis, con la ciudad, con la política, con la propaganda política que los modernos administradores de la Gracia, quienes ordenan el «mito de la Cultura», desean administrar a sus fieles, a los ciudadanos (la ya mencionada Cinecittà fascista, la socialdemócrata Ciudad de la Imagen madrileña de los años noventa...).

En cambio en los países protestantes, donde los dones de la Gracia estarían repartidos directamente a todos los creyentes cristianos, sin necesidad de tantos intermediarios eclesiástico políticos, la industria del cine buscaría arrimarse al «mito de la Naturaleza», al menos al poner nombre a sus nuevos reductos, que tenían que buscar espacio fuera de las ciudades: Sacrobosque o Hollywood (en las afueras de Los Ángeles californianos), Babelsberg (desde 1911, en Potsdam, Berlín), Pinewood (desde 1934, a 30 millas de Londres), &c.

De manera que el miércoles 10 de enero de 2007, el día histórico en el que Hugo Chávez «juró por Dios Todopoderoso» como presidente reelegido por la inmensa mayoría del Pueblo democrático, el Ministerio del Poder Popular de la Cultura del Gobierno Bolivariano de Venezuela pudo ya contribuir a las celebraciones estrenando en Venezolana de Televisión una de las primeras producciones de La Villa del Cine, «Bolívar eterno», un mediometraje que ambienta escenas de los momentos finales en Venezuela de la vida del libertador, cuando el general traidor José Antonio Páez promovía su movimiento La Cosiata con el fin de separar a Venezuela de La Gran Colombia, y juró en falso, el 10 de enero de 1827, fidelidad a Simón Bolívar, durante la última visita del Libertador a Caracas.

En plena transformación del Imperio español en las Repúblicas Hispanoamericanas, proceso acelerado por las ansias del siempre frustrado imperialismo francés, los enfrentamientos entre los intereses de las burguesías criollas frustraron entonces los planes unitarios del Libertador, en una dialéctica fragmentadora que se mantiene en nuestros días, fomentada tanto por Europa como por el Imperio Norteamericano, y frente a la cual quiere abrirse camino el ideal de unidad bolivariana impulsado por Hugo Chávez. Bolívar eterno, ciudadano de la libertad, con guión de Julio César Mármol, está dirigida por Efterpi Charalambidis y Beto Benites, y protagonizada por Amado Zambrano como Simón Bolívar, Hans Christopher como José Antonio Páez, Loly Sánchez como María Antonia Bolívar y José Veira como Daniel O’Leary.

Venezuela se levantó y se acostó con Bolívar: en la mañana del día 10 de enero de 2007 los televidentes venezolanos hubimos de seguir necesariamente la ceremonia celebrada por Hugo Chávez ante el monumento funerario que conserva las cenizas del Libertador en el Panteón Nacional, pues la señal institucional fue transmitida en cadena por todas las emisoras de televisión de la nación:

Homenaje de Hugo Chávez a Simón Bolívar

Luego pudimos seguir el plurijuramento de Hugo Chávez «por Dios Todopoderoso»... y su importante discurso programático, y en la noche, a las 9:00pm por Vive, y sobre todo a las 10:00pm en abierto por Venezolana de Televisión, antes de dormir, el estreno bolivariano de Bolívar eterno, ciudadano de la libertad:

Bolívar eterno, ciudadano de la libertad 1/2

Bolívar eterno, ciudadano de la libertad 2/2

Que el lector interesado se convierta también, si quiere, en vidente de este temprano ejemplo del nuevo agitprop bolivariano.


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