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Hasta hace poco ZP negaba la crisis económica y llamaba antipatriotas a sus delatores

El Plan E de ZP

Ahora reconoce que estamos ante una «grave crisis» y se viste de superhéroe para salvar, más que a España, a la Humanidad

Miércoles 14 de enero de 2009, por Grupo Promacos

El Gobierno de España, el mismo que antes de las últimas elecciones negaba la crisis económica llamando antipatriotas a quienes la anunciaban, que aseguraba que adelantaríamos a Francia como potencia económica y que prometía acabar con el paro, acaba de anunciar el Plan Español para el Estímulo de la Economía y el Empleo (Plan E)

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Plan E
El «Gobierno de España» acabará con la crisis destruyendo previamente al país que más la sufre

Se trata de 82 medidas para tratar de atajar la innegable crisis económica, y encuadradas en los apartados de Familia, Empresas, Empleo, Financiero y Modernización de la Economía, tratados como si fueran departamentos estancos. En el vídeo promocional es el mismo Zapatero quien por fin reconoce que estamos ante una «grave crisis» económica. El Problema es que la crisis española no se debe sólo a factores financieros internacionales, sino que, sobre todo, es consecuencia de peculiares problemas internos que nos hacen mucho más vulnerables ante otros estados. En el citado plan no se dice nada de la sangría que supone la descoordinación autonomista y su alocado despilfarro en gastos corrientes. Tampoco menciona los problemas que está generando la inmigración descontrolada (falta de integración, gastos en servicios sociales, delincuencia, &c.). Ni una palabra se dice sobre el bajo nivel de la enseñanza media y universitaria, que tanto menoscaba nuestra competitividad económica, &c.

Al tratar de la Familia, más allá de alicientes económicos que presuponen su formación y reproducción, el Plan no tiene en cuenta factores morales que están contribuyendo a su inestabilidad y menoscabo. Las ayudas económicas, además, se reducen en la mayoría de los casos a retrasar pagos que, tarde o temprano, habrá que afrontar. Además se elimina el Impuesto sobre el Patrimonio, a pesar de que hasta ahora criticaban al PP de Madrid por suprimirlo y se promete desarrollar la Ley de Dependencia, reconociendo el retraso en su aplicación.

Por lo que se refiere a las Empresas planean facilitar su financiación dentro del actual sistema capitalista, como si ello bastara para garantizar su viabilidad en armonía con otros componentes y empresas nacionales e internacionales.

Así, en el ámbito del Empleo se reconoce el «ajuste» de la construcción, sin mencionar la facilidad con la que se ha «financiado» a empresas que tanto han contribuido a la «burbuja inmobiliaria». Se hacen propuestas que por su oscuridad y confusión en muchos casos al Grupo Promacos le recuerdan a la literatura psicopedagógica que el socialfascismo español promueve desde la década de los ochenta del siglo pasado en el ámbito de la enseñanza. El siguiente texto del Plan E es prototípico de la ideología que también está detrás de la LOGSE: «[El incremento del desempleo] hace aconsejable potenciar aquellas políticas activas de empleo en las que las personas en paro que participan, realizan un trabajo y a la vez se forman, porque es esta complementariedad la que hoy es más efectiva para lograr la inserción laboral. Adecuar las políticas activas de empleo, es hacer más flexible su utilización, para posibilitar los itinerarios personalizados y mejorar su adaptación a las necesidades locales. Así mismo, es preciso incorporar objetivos e indicadores de impacto para proceder a una evaluación permanente y lograr una coordinación efectiva entre las Administraciones central y autonómicas». Pura retórica que, o bien recoge lo obvio, o bien se pierde en oscuridades que contribuyen a que todo vaya cada vez peor, que se reduce a confiar en el Progreso (en el País de las Maravillas), sin molestarse en comprender a fondo la realidad para poder transformarla («obras son amores…»).

Por lo menos se reconoce falta de efectividad en la coordinación entre la Administración central y autonómicas (que afecta a todas las capas del estado, empezando por la relegación del idioma español en algunas regiones), aunque, en otros apartados, no se menciona cómo solucionar el despilfarro que tal descoordinación supone, y simplemente se habla de ahorrar 300 millones de euros en personal, o 65 millones en gastos corrientes (de hecho la página principal del Plan E también se puede leer en catalán, gallego, vascuence, e inglés, para más INRI).

Nada se dice de la gran dependencia energética de España, pretendiendo paliar posibles problemas de suministro a través de energías renovables. Ni una palabra, por tanto, acerca de la Energía Nuclear, que en España sólo supone hoy día el 18 % en la generación de energía eléctrica, cuando en la mucho más prudente Francia dicha cifra es del 76 %. Eso sí, se aprecia como un gran logro la interconexión eléctrica con dicho país (para asegurar nuestra dependencia del mismo).

Ni una palabra de la promoción de la pesca y la agricultura, a pesar de su importancia estratégica. De hecho, el mucho menos «ambicioso» gobierno japonés está elaborando un proyecto experimental con 800 voluntarios, en su mayoría jóvenes que han perdido el empleo en los últimos meses, que serán trasladados a pueblos, granjas y zonas pesqueras, donde comenzarán una nueva vida. Con ello, además, se pretende evitar la despoblación rural y la contratación de inmigrantes cuya integración social puede llegar a ser muy compleja.

Pero el Gobierno español prefiere salvar al mundo, a la Humanidad (al parecer mejor representada por Palestina que por Israel), aunque sea a costa de hundir a España en la miseria. «Muerto el perro se acabará la rabia», que es lo que parece mover a este gobierno de farándula.


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