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Critica a Israel pero toma partido por el belicismo musulmán

No a la Guerra de Israel; Sí a la Guerra socialfascista

El PSOE vuelve a mostrar su viscosa ideología socialdemócrata

Viernes 9 de enero de 2009, por Grupo Promacos

La viscosa socialdemocracia europea, resentida contra Estados Unidos por no lograr mandar en el mundo, no duda en ponerse del lado de la causa árabe. Máxime cuando está en juego el petróleo que «generosamente» los musulmanes les otorgan a buen precio y sin el que sus economías nacionales estarían condenadas a la ruina.

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Zapatero apoya la causa palestina
La socialdemocracia, por motivos económicos y de resentimiento contra el poder de Estados Unidos, se solidariza con el Islam

El PSOE protesta a través de su prensa basura por la ofensiva que realiza Israel contra Gaza. Se llenan las manos de retórica humanitaria, pero no condenan los ataques realizados constantemente por Hamas, ni los atentados suicidas, algunos de ellos en discotecas llenas de niños y adolescentes, al tiempo que hipócritamente se quejan de que mueren niños inocentes en los ataques de Israel, niños que son usados como escudos por los palestinos.

Desde el Grupo Promacos analizamos la situación de la siguiente manera: el socialfascismo europeo, especialmente en Alemania, durante la Guerra Fría, soñó con convertirse en un contrapeso a la política de bloques EEUU-URSS, que sirviera para descargar neutramente a «los dos polos del mundo», como alguna revista de la época los denominó. Sin embargo, caída la URSS, la unificación de Alemania y todo el mercado que suponían los países del Este de Europa no fueron ese idílico vergel donde se produciría la colonización económica, sino un problema muy serio que el euro tampoco ha podido resolver. Dada la dependencia energética de Europa respecto a Rusia, es rídiculo pensar que la socialdemocracia convierta a Europa en una superpotencia.

Así, la incapacidad de la socialdemocracia europea para convertirse en superpotencia lleva al resentimiento contra Estados Unidos y su potencia como Imperio realmente existente, que se manifiesta como reflejo en el perseverar en el ser de Israel ante los ataques que sufre de la yihad islámica que le espera desde el seudoestado palestino.

Es cierto que Israel ha sido oportunista y ha aprovechado para lanzar su ofensiva cuando aún está pendiente el traspaso de poderes en Estados Unidos, pero no menos que ya lo tenía planeado previamente y sólo necesitaba del momento oportuno. Sin embargo, el socialfascismo no tiene planes claros y es igualmente oportunista en sus principios, como en este caso con su nueva iniciativa de ¡No a la Guerra!.

Además, es rotundamente falso que en Oriente Próximo haya guerra. Y es que la ONU, tan cacareada por los socialfascistas cuando les conviene, en ningún momento ha designado, desde el año 1967 en que terminó la Guerra de los Seis Días, como guerra a ninguno de los conflictos armados en los que israelíes y «palestinos» se han visto envueltos. Tan sólo reconoció como guerra los conflictos de 1973, 1982 y 2006, pero en ellos Israel combatió con estados como Egipto o el Líbano, no con seudoestados como la virtual Palestina). No confiamos en que Naciones Unidas sea esa ilusoria «Asamblea de la Humanidad» que muchos piensan, pero lo cierto es que si no hay declaración al respecto de la ONU es porque a las grandes potencias, como Estados Unidos o China, no les interesa reconocer una guerra en la que necesariamente habrían de comprometerse y cuyos resultados serían, más que nunca, inciertos.

En plena ofensiva israelí se disparó un misil desde el Líbano contra Israel, donde España mantiene varios miles de soldados en una presunta «misión de paz». Por suerte para el PSOE, el ataque no lo firmó Hezbolá, sino unos milicianos palestinos. Pero, ¿qué sucedería si Hezbolá también aprovechase la oportunidad para atacar a Israel? El socialfascismo se vería en un grave aprieto, sería pillado a contrapié: no podría mantener un discurso pacifista sin hacer algo en concreto. Debería intervenir con sus tropas para frenar a Hezbolá y sus ataques. Y que no piensen ni mucho menos en desertar del Líbano, pues entonces el nuevo presidente de EEUU, a punto de tomar posesión de su cargo, Barack Obama, les castigaría por su nueva traición con la continuación del ostracismo que ha sufrido merecidamente el PSOE durante los cuatro años anteriores.


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