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Muchos políticos españoles son algo más que «tontos de los cojones»

Sobre «tontos» y «colgados» en la política española

La actitud camaleónica y cobarde del Sr. Fraga, y de la mayoría de los políticos de la partitocracia actual, exigiría «colgarlos de algún sitio» para bien (eutaxia) de España.

Miércoles 17 de diciembre de 2008, por Grupo Promacos

La polémica formalista surgida a raíz de las declaraciones del alcalde de Getafe, Pedro Castro, y del fundador del PP, Manuel Fraga, pone de manifiesto la degeneración intelectual y política alcanzada no sólo por la clase política española sino también por buena parte de la población que se traga sus sofismas sin inmutarse

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Pedro Castro
Alcalde de Getafe y tan «tonto de los cojones» como a quienes insulta

El pasado 1 de diciembre el acalde de la población madrileña de Getafe, Pedro Castro, durante el acto público de presentación de los Presupuestos Municipales de la localidad lanzó la siguiente pregunta al aire: «¿Por qué hay tanto tonto de los cojones que todavía vota a la derecha?». Algunos dirigentes del PP, a cuyos votantes sin duda se refería el regidor getafense, exigieron que el Sr. Castro, que también es presidente de la FEMP (Federación Española de Municipios y Provincias), dimitiera de sus cargos públicos. Diez días después el Sr. Fraga Iribarne (antiguo ministro de Información y Turismo en el régimen del Generalísimo Francisco Franco, fundador del partido Alianza Popular –-en el que militaron buena parte de franquistas—, y actual senador y Presidente Fundador del Partido Popular, refundado por José María Aznar a partir de AP), declaró en un desayuno informativo del Foro Nueva Sociedad que a los partidos nacionalistas «habría que ponderarlos colgándolos de algún sitio».

El PSOE, que apoyó sin fisuras a su correligionario, aprovechó inmediatamente las declaraciones del senador del PP para responder al enemigo político. Así la secretaria de Política Institucional y Autonómica del PSOE, Mar Moreno, pidió al PP que desautorizase las palabras del fundador del Partido Popular, y que éste «rectifique y pida disculpas». Mar Moreno consideró que las palabras de Manuel Fraga «devuelven al PP a tiempos pasados en los que se perseguía a los nacionalistas» y dejó claro que desde el PSOE no van a «iniciar una campaña inquisitorial contra Fraga, como la que el PP ha emprendido contra Pedro Castro».

La postura adoptada por el Partido Socialista Obrero Español nos recuerda mucho a la del Presidente del Gobierno cuando negociaba con los terroristas de ETA. El Sr. Rodríguez Zapatero echaba en cara al PP que cuando él era oposición siempre apoyó a Aznar en su política antiterrorista (aunque en la práctica ya andaba sondeando a la banda), y por pura reciprocidad (formalista) exigía al PP que siguiera su ejemplo. Pero dicha argumentación encierra uno de los sofismas más comunes y engañosos que consiste en dar de lado los contenidos de aquello que se discute. Porque, si nos atenemos a la materia de los proyectos políticos, está claro que no es lo mismo apoyar al gobierno de Aznar, que defendía a España frente a la banda terrorista ETA, que dar el beneplácito a un ejecutivo que, como el de Rodríguez Zapatero, cedía al chantaje nacionalista que busca descuartizar España (hace pocos días varios de estos partidos secesionistas han rechazado que la Vuelta ciclista a España pase por las provincias vascongadas porque, según ellos, «Euskadi no es España»).

Al comparar formalistamente las declaraciones del Sr. Castro y del Sr. Fraga se pretende, de nuevo, engañar a la población quedándose en la superficialidad de que ambas declaraciones son una «descalificación», pero sin preguntarse qué descalifican. Buena parte de la población sólo atiende a estos juegos de artificio sofístico sin preocuparse por desentrañar su maraña. La misma Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre (en la que tantas esperanzas depositan algunos para la defensa de España) cayó en la misma trampa declarando que rechazaba rotundamente las palabras de Fraga.

Desde el Grupo Promacos tenemos que denunciar y reiterar que no es lo mismo llamar «tontos de los cojones» a millones de españoles que votan a un partido que defiende a la nación española, como en gran medida ha hecho hasta ahora el PP, que sugerir que habría que «colgar de algún sitio» a los separatistas que atacan a España, tal como dijo Manuel Fraga (no sabemos si refiriéndose al lugar de la ejecución o a la parte del cuerpo de la que debieran ser colgados, en sintonía con las partes pudendas mencionadas por el alcalde de Getafe). Otra cuestión es la de si el mismo Fraga, e incluso el PP, ha caído en la misma dinámica que sostiene el PSOE en los últimos años, y que en la práctica está permitiendo que los partidos nacionalistas (secesionistas realmente) saquen adelante sus proyectos. Porque Fraga no se caracteriza, precisamente, por su coherencia o su firmeza (aunque la coherencia no tiene por qué ser una virtud política). Y es que conviene recordar que Manuel Fraga Iribarne fue ministro con Franco y, años después, presidente de la Xunta de Galicia en la que, con mayoría absoluta, promovió políticas muy cercanas al partido independentista BNG, copiando para Galicia el plan de «normalización lingüística» en contra del idioma español que tanto daño está haciendo en regiones de España como Cataluña, Vascongadas, Valencia o Baleares (estas dos Comunidades gobernadas también por el PP). Más aún, a los pocos días de pronunciar las anteriores palabras delante de personas afines a «la derecha», ha rectificado de plano cuando sus acompañantes eran nacionalistas. Así, poco antes de asistir este lunes a una conferencia del independentista y actual vicepresidente de la Xunta, Anxo Quintana, Fraga declaró que sus palabras fueron resultado de una «interpretación torcida», pues «yo no hablé de colgar a nadie, sino de sopesar…».

De todo lo expuesto podemos concluir que Manuel Fraga es un auténtico animal político (camaleónico), en el peor sentido de la palabra, en el del puro corporativismo que se vende al mejor postor. ¿Acaso no es el Sr. Fraga el primero que debiera ser «colgado de algún sitio»?


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