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Variopintos futbolistas profesionales se hacen cómplices del terrorismo nacionalista vasco

Fichan por Euskal Herria

Sobre un manifiesto firmado por un centenar de deportistas «vascos»

Lunes 17 de noviembre de 2008, por Grupo Promacos

Como nuestros lectores conocerán perfectamente a estas alturas, un colectivo formado por más de un centenar de deportistas vascos —aunque también otros navarros, cántabros o riojanos— cuyas habilidades balompédicas resultan, desde luego, bastante discutibles a tenor de los resultados de sus respectivos equipos en la Liga Española, ha tenido a bien firmar un manifiesto en el que tales individuos anuncian solemnemente su intención de no disputar contra Irán, las próximas navidades, el tradicional partido amistoso de la «selección de Euskadi» si es que tal selección autonómica no mantiene el nombre de «Euskal Herria». Con ello, estos «futbolariak» tal y como ridículamente se denominan a sí mismos en el citado documento, estarían dando a conocer su voluntad de representar, deportivamente, como el propio manifiesto lo subraya, «a una nación formada por siete territorios» que por lo tanto, desbordaría al parecer, los estrechos límites de «Euskadi» como tal comunidad autónomica española.

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«Futbolariak» españoles
Un centenar de ellos firman un manifiesto de solidaridad con la causa nacionalista vasca

Desde luego la preferencia de la voz Euskal Herria sobre Euskadi es algo que se entiende perfectamente a la luz de la dialéctica entre diferentes fuerzas políticas secesionistas que sin duda necesitarían competir por el mismo mercado electoral (principalmente el PNV frente a Batasuna o incluso a Eusko Alkartasuna o Izquierda Unida que habrían apoyado las reivindicaciones de los futbolariak). En efecto, Euskadi es un neologismo inventado enteramente ex novo por Sabino Arana y que, para colmo, resulta completamente agramatical en vascuence tal y como el propio Unamuno tuvo ocasión de subrayarlo. Euskal Herria (literalmente: «el pueblo del eusquera») en cambio es un rótulo dotado de una tradición mucho más amplia y, al menos en principio, de alcance principalmente «cultural» o «étnico» más que político. De hecho, como es bien sabido, los carlistas vasco-navarros del XIX pero también los requetés del 36 siempre tendieron a hacer uso, desde las premisas propias del foralismo que es característico de la derecha primaria más reaccionaria, de la denominación Euskal Herria sin que, desde luego, ello implicase en modo alguno ningún propósito secesionista formalmente antiespañol.

Sin embargo, y como es bien conocido, en nuestros días desde el entorno de la llamada «izquierda aberchale» (por ejemplo en los comunicados de la banda terrorista ETA que, sin embargo, como es bien sabido toma su nombre del acrónimo, más bien sabiniano, Euzkadi ta Askatasuna, Euzkadi y libertad) ha venido detectándose un uso preferencial de esta denominación más tradicional, frente al «Euskadi» preferido, en general, por el «nacionalismo institucional» de Ibarreche, de Eguibar, de Íñigo Urculu. Se explica en este sentido perfectamente, que el PNV por boca por ejemplo de diputados como Ortúzar o senadores como Anasagasti, haya juzgado «intolerable» e incluso «chantajista» la actitud de los futbolariak del manifiesto.

Sin embargo, así las cosas, lo que los futbolistas del manifiesto parecen no distinguir con el mínimo rigor exigible es el carácter de la supuesta «nación» a la que ellos pretenderían representar bajo el nombre de «Euskal Herria»: ¿se trata, nos preguntamos, de una nación étnica o acaso de una nación política soberana? Si se tratase de una nación en sentido étnico (por ejemplo, y según el sentido literal del rótulo, la «nación del eusquera») entonces, lo que no quedaría que digamos demasiado claro son las razones por las que semejante «nación cultural» requeriría una selección futbolística propia (¿deben también, en consecuencia, tener su propia selección nacional el Bierzo o el Valle del Pas?).

Y si, en efecto, la «Euskal Herria de los siete territorios» a la que aluden es una nación política soberana frente a España, lo que todavía quedará por explicar son las razones por las que sujetos tales como puedan serlo Fernando Llorente firman semejantes «manifiestos emancipatorios» y, a renglón seguido, aceptan ser convocados por la Selección española para disputar el partido contra Chile que tendrá lugar el próximo día 19. ¿Cree Llorente, si es que no está doblepensando, que la selección nacional española representa a una «nación» política de «naciones» políticas?

Desde el Grupo Promacos en cambio, sostenemos que sea bajo la denominación que sea, la llamada selección vasca mantiene enteramente su enérgica componente fraccionaria («una nación, una selección») respecto a la selección nacional española. Y es justamente este componente fraccionario —es decir: secesionista— lo que resulta sencillamente intolerable desde la perspectiva de la Nación española a la que, sin embargo, los futbolistas implicados en semejante manifiesto efectivamente pertenecen. De donde, se deduce, que habría que comenzar a considerar a los futbolariak de marras como lo que realmente son, a saber: traidores.


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