El Revolucionario

Portada > Valoraciones y análisis > Grupo Promacos > La prostitución del lenguaje socialfascista

Misiones de paz, fascistas, alianza de civilizaciones, tolerancia, diálogo...

La prostitución del lenguaje socialfascista

El PSOE altera los significados de las palabras para justificar los cambios constantes de su política

Miércoles 12 de noviembre de 2008, por Grupo Promacos

La simpleza del gobierno socialista de España en sus conceptos en realidad esconde una perversa utilización del lenguaje: la ambigüedad de sus términos, como paz, diálogo, igualdad o tolerancia esconde en realidad la justificación de las acciones belicistas más hipócritas, la cerrazón más escandalosa y la intolerancia y desigualdades más notorias y retrógradas.

JPG - 55.3 KB
Teresa Fernández de la Vega y Bibiana Aído
La presencia de mujeres en el gobierno socialfascista es en realidad un escarnio para el género femenino, dado que son meras cuotas impuestas por los sectores caciquiles del PSOE

La censura y el eufemismo son moneda común en nuestra sociedad, de tal modo que los usos tradicionales del lenguaje se convierten en formas de encubrir las constantes contradicciones que nuestra vida diaria nos plantea. El gobierno socialista de España recientemente usó de términos como «desaceleración» para encubrir lo que era una crisis económica incipiente. Pero desde el Grupo Promacos llamamos la atención de otros usos del lenguaje por parte de la socialdemocracia española, que dejan en mera anécdota a este infantil intento de ocultar la crisis económica mundial.

Así, el reciente fallecimiento de dos soldados españoles en Afganistán ha provocado nuevamente la patulea de la defensa de la paz y las misiones humanitarias, exhibida sin pudor por el gobierno socialista de España. Retórica que encubre la realidad de un ejército español luchando en zonas muy peligrosas, en las que ha sufrido ya cerca de ochenta bajas, sin que los intelectuales a sueldo del socialfascismo hayan protestado ni una sola vez, al contrario de lo que sucedió durante el ¡No a la Guerra!, por semejantes acciones de guerra en las que España se encuentra inmersa.

Por su parte, y siempre que el Islam está de por medio, aparece la famosa Alianza de Civilizaciones, recubierta de tolerancia, y que en realidad encubre la complicidad objetiva con el terrorismo islámico, para poder seguir recibiendo el ansiado petróleo de los países islámicos; alianza que no excluye el desprecio, la intolerancia y la persecución contra la religión que es parte de la tradición histórica de España, el catolicismo.

La apelación a la igualdad encubre la más profunda desigualdad y discriminación contra las mujeres: el PSOE usa de varias féminas de su partido para aparentar, mediante tales ministras-cuota, que es el partido más paritario del mundo. Pero en realidad se está ascendiendo a esas mujeres a cargos de responsabilidad no por sus méritos, sino por el retrógrado argumento de ser única y exclusivamente mujeres. Mientras, no se cansan de descalificar a Estados Unidos, país en el que uno de los candidatos demócratas en las primarias era mujer y la vicepresidenta de la candidatura republicana también.

Finalmente, mediante grosera y constante propaganda, no se cansan de descalificar como fascistas a los vencedores de la guerra civil, a quienes intentan juzgar retroactivamente, con jueces iluminados por el Complejo de Jesucristo, empeñados en juzgar a los muertos y a los vivos. Mientras, los socialfascistas usan de las mentiras más aberrantes para justificarse, como si estuviésemos ante el ministro de propaganda nazi Goebbels.

En definitiva, así se presentan los socialfascistas: henchidos de la retórica de la paz, la tolerancia y el diálogo, cuando en realidad muestran una actitud agresiva e intolerante contra quienes no comulgan con sus dogmas y los ponen en evidencia, acudiendo a las más groseras descalificaciones.


El Revolucionario, el diario hispano global de crítica del presente
Seguir la vida del sitio Cumple con el estándar XHTML 1.0 Transicional Página realizada con hojas de estilos
Porque el Mundo sigue girando